Tratamientos

Gracias a mi experiencia y mi constante crecimiento, doy ayuda y apoyo a las personas en un gran número de situaciones distintas:

Además acompaño en procesos de duelo, ayudo con problemas de conducta en niños, adolescentes y adultos , problemas relacionados con bajo rendimiento académico, fobias y miedo en  personas de todas las edades.

Mis terapias son tanto presenciales, a domicilio, online o por llamada.

Ansiedad

La emoción que caracteriza al miedo es un proceso adaptativo en nuestra vida, nos proporciona la capacidad necesaria para controlar y predecir los estímulos amenazantes que puedan ser peligrosos para nuestras vidas. Este miedo es OBJETIVO y REAL, ahora bien existe un miedo SUBJETIVO e IRREAL, infundado por pensamientos negativos que no es adaptativo en nuestras vidas (me va a pasar algo malo, tengo un mal presentimiento, me van a despedir del trabajo, me da miedo de que a mi hijo le ocurra algo grave, y un sin fin de pensamientos más), el 95% de estos pensamientos nunca llegan a ocurrir, pero se sienten como si sucedieran, provocando un estrés y ansiedad innecesaria (Ansiedad patológica), que nos hace enfermar tanto de forma física como psicológica. Este es el origen emocional de la enfermedad. El cortisol es una hormona fundamental porque nos protege de estímulos reales que son una amenaza para nuestra supervivencia, pero cuando tenemos descargas constantes de esta hormona por esos pensamientos infundados, nos puede provocar toda clase de enfermedades y es muy nocivo para nuestra salud. Aproximadamente un 5% de la ansiedad y el estrés que sufrimos es lícito ¿Por qué? pues porque el estrés lo necesitamos para vivir, levantarnos de la cama, comer, estudiar, tener los recursos necesarios para el día a día. La ansiedad se refleja tanto de forma psicológica con pensamientos recurrentes, como de forma física con palpitaciones, nerviosismo, cansancio mental y físico, temblores entre otros síntomas.

La ansiedad se produce por numerosas causas tanto psicológicas, sociales, biológicas, las personas perfeccionistas y controladoras suelen tener más predisposición a padecer ansiedad, pero sobre todo traumas en el pasado nos afectan de manera muy notable.

Formas aprendidas de responder ante determinados acontecimientos,

¿Cómo se trata la ansiedad?

A través de la terapia cognitiva conductual haciendo una reestructuración cognitiva de pensamientos recurrentes y creencias erróneas.

De igual forma otro punto importante es trabajar a nivel físico por una razón de peso porque todo Dolor, angustia se refleja en el cuerpo de la misma manera que las cosas buenas, esto lo trato a través de la vibraciòn sonora. A través del sonido, del ritmo y las palabras se modifican los bloqueos en el cuerpo y se transforma en un potencial energético más beneficioso y acorde.

La vibración penetra en la célula y transforma la configuración que ha dejado en ella una vivencia o un hecho concreto, y esto ocurre tanto de forma física como psicológica.

Y muy importante a través del inconsciente, porque la mayoría de las veces tenemos bloqueos y grabaciones emocionales del pasado que están de forma inconscientes, de hecho nuestra conducta en un 95 % la desarrollamos de forma inconsciente una y otra vez y decimos a nivel racional no sé por qué actúo siempre de la misma forma, pero seguimos actuando siempre de la misma manera. Se trata de darle una nueva información a tu inconsciente para neutralizar esas grabaciones emocionales que nos atrapan.

En resumen la ansiedad se debe de tratar de forma mental, física y a través del inconsciente.

Depresión

La depresión es un trastorno mental que se caracteriza fundamentalmente por un bajo estado de ánimo y sentimientos de tristeza asociados a alteraciones del comportamiento de la actividad y de los pensamientos.

Hay factores que pueden provocar una depresión como genéticos, biológicos, ambientales y experiencias psicológicas o acontecimientos traumáticos de las personas. Hay veces que no hay una razón única para desarrollar una depresión, sino la presencia de grabaciones emocionales. Hay experiencias en la vida que nos han afectado o marcado especialmente. Suelen ser hechos ocurridos en la infancia y la adolescencia, cuando somos más vulnerables emocionalmente y tenemos menos recursos para responder a lo que nos pasa.

Esas experiencias quedan grabadas en nuestro inconsciente, nos dejan una huella que condiciona nuestras respuestas como adultos sin que nos demos cuenta de ello.

Hay veces que dependiendo de cada persona los síntomas de la ansiedad pueden solaparse con los síntomas de la depresión.

Los tipos principales de depresión incluyen:

  • Depresión mayor. Sucede cuando los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria por 2 semanas, o períodos más largos de tiempo.
  • Trastorno depresivo persistente. Se trata de un estado de ánimo depresivo que dura 2 años. A lo largo de ese período de tiempo, puede tener momentos de depresión mayor junto con épocas en las que los síntomas son menos graves.

Otras formas comunes de depresión incluyen:

  • Depresión posparto. Muchas mujeres se sienten algo deprimidas después de tener un bebé, pero la verdadera depresión posparto es más grave e incluye los síntomas de la depresión mayor.
  • Trastorno disfórico premenstrual (TDPM). Síntomas depresivos que ocurren 1 semana antes de la menstruación y desaparecen después de menstruar.
  • Trastorno afectivo estacional (TAE). Ocurre con mayor frecuencia durante las estaciones de otoño e invierno, y desaparece durante la primavera y el verano, muy probablemente debido a la falta de luz solar.
  • Depresión mayor con características psicóticas. Sucede cuando una persona padece de depresión con una falta de contacto con la realidad (psicosis).

La depresión clínica es una de las enfermedades médicas más tratables: ocho de cada diez personas que la sufren mejorarán con ayuda profesional. El tipo de tratamiento dependerá de los síntomas que sufra cada persona, de su gravedad y de las circunstancias del paciente, pero existen varias vías principales de tratamiento, que también pueden ser compatibles entre sí:

  • Psicoterapia: tanto la terapia cognitivo-conductual como la interpersonal, ambas basadas en el diálogo con el profesional, son efectivas contra la depresión y constituye la mejor opción para tratar la depresión de leve a moderada. La primera enseña nuevas maneras de pensar y comportarse, mientras que la segunda ayuda a entender y resolver relaciones personales problemáticas. El tratamiento puede durar tan solo unas semanas o prolongarse en el tiempo, de acuerdo a los síntomas y necesidades del paciente.
  • Terapia Transpersonal: El principal objetivo de la terapia transpersonal está en ayudar a que los seres humanos trascienden el sentido de sí mismos, logrando identificarse con una consciencia mayor. Se trata de un espacio terapéutico de acompañamiento en procesos de cambios personales, familiares, laborales… crisis vitales, estados de ansiedad o estrés, acompañamiento en procesos de duelo y círculo de duelo… La Terapia Transpersonal, nos pone en contacto con nuestra identidad esencial.
  • Las personas pueden sufrir grabaciones emocionales y éstas nos permiten acceder al inconsciente para revivir situaciones o circunstancias que nos han condicionado, y verlas de otra manera para que dejen de causarnos dolor.
  • Hay experiencias en la vida que nos han afectado o marcado especialmente. Suelen ser hechos ocurridos en la infancia y la adolescencia, cuando somos más vulnerables emocionalmente y tenemos menos recursos para responder a lo que nos pasa. Esas experiencias quedan grabadas en nuestro inconsciente, nos dejan una huella que condiciona nuestras respuestas como adultos sin que nos demos cuenta de ello. Con la técnica de grabación emocional podemos acceder al inconsciente y modificar esa huella que quedó grabada, reviviendo esas situaciones en un estado de relajación, en un entorno seguro y con un fin terapéutico.

Trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se caracteriza por un patrón de pensamientos y miedos no deseados (obsesiones) que provocan comportamientos repetitivos (compulsiones). Estas obsesiones y compulsiones interfieren en las actividades diarias y causan un gran sufrimiento emocional.

Puedes intentar ignorar o detener tus obsesiones, pero eso solo aumenta tu sufrimiento emocional y ansiedad. Finalmente, sientes la necesidad de realizar actos compulsivos para tratar de aliviar el estrés. A pesar de los esfuerzos por ignorar o deshacerte de los pensamientos o impulsos que te molestan, estos vuelven una y otra vez. Esto conduce a más comportamientos ritualistas, el círculo vicioso del trastorno obsesivo compulsivo.

El trastorno obsesivo compulsivo a menudo se centra en ciertos temas, por ejemplo, un miedo excesivo a contaminarse con gérmenes. Para aliviar los temores de contaminación, puedes lavarte compulsivamente las manos hasta que estén irritadas y agrietadas.

También es posible tener sólo síntomas de obsesión o sólo síntomas de compulsión. Puedes o no darte cuenta de que tus obsesiones y compulsiones son excesivas o irrazonables, pero ocupan mucho tiempo e interfieren en tu rutina diaria y en tu funcionamiento social, escolar o laboral.

Síntomas de obsesión

Las obsesiones del trastorno obsesivo compulsivo son pensamientos, impulsos o imágenes repetidos, persistentes y no deseados que son intrusivos y causan aflicción o ansiedad. Podrías tratar de ignorarlos o deshacerte de ellos realizando un comportamiento o ritual compulsivo. Estas obsesiones suelen entrometerse cuando intentas pensar o hacer otras cosas.

Las obsesiones a menudo tienen temáticas, tales como las siguientes:

  • Miedo a la contaminación o a la suciedad.
  • Dudar y tener dificultades para tolerar la incertidumbre.
  • Necesidad de tener las cosas ordenadas y simétricas.
  • Pensamientos agresivos u horribles sobre la pérdida de control y el daño a sí mismo o a otros.
  • Pensamientos no deseados, incluida la agresión, o temas sexuales o religiosos.

Algunos ejemplos de los signos y síntomas de la obsesión incluyen lo siguiente:

  • Miedo a ser contaminado por tocar objetos que otros han tocado.
  • Dudas de que hayas cerrado la puerta o apagado la estufa.
  • Estrés intenso cuando los objetos no están ordenados o posicionados de cierta manera.
  • Imágenes de conducir tu automóvil entre una multitud de gente.
  • Pensamientos sobre gritar obscenidades o actuar inapropiadamente en público.
  • Imágenes sexuales desagradables.
  • Evitar las situaciones que pueden desencadenar obsesiones, como el apretón de manos.

Síntomas de la compulsión

Las compulsiones del trastorno obsesivo compulsivo son comportamientos repetitivos que te sientes impulsado a realizar. Estos comportamientos repetitivos o actos mentales tienen como objetivo reducir la ansiedad relacionada con las obsesiones o evitar que algo malo suceda. Sin embargo, dejarse llevar por las compulsiones no trae ningún placer y puede ofrecer solo un alivio temporal de la ansiedad.

Puedes inventar reglas o rituales que te ayuden a controlar la ansiedad cuando tengas pensamientos obsesivos. Estas compulsiones son excesivas y a menudo no están relacionadas de manera realista con el problema que pretenden solucionar.

Al igual que las obsesiones, las compulsiones suelen tener temas como:

  • Lavado y limpieza.
  • Comprobación.
  • Recuento.
  • Orden.
  • Seguir una rutina estricta.
  • Exigir tranquilidad.

Algunos ejemplos de signos y síntomas de compulsión incluyen los siguientes:

  • Lavarse las manos hasta que la piel se vuelve áspera.
  • Comprobar las puertas repetidamente para asegurarnos de que están cerradas.
  • Revisar la cocina repetidamente para asegurarnos de que está apagada.
  • Contar en ciertos patrones.
  • Repetir en silencio una oración, palabra o frase.
  • Arreglar las conservas para que tengan el mismo frente.

La gravedad varía.

El trastorno obsesivo compulsivo suele comenzar en la adolescencia o en la edad adulta joven, pero puede comenzar en la infancia. Los síntomas suelen comenzar progresivamente y tienden a variar en su gravedad a lo largo de la vida. Los tipos de obsesiones y compulsiones que experimentas también pueden cambiar con el tiempo. Los síntomas suelen empeorar cuando se experimenta un mayor estrés. El trastorno obsesivo compulsivo, que suele considerarse un trastorno de por vida, puede tener síntomas de leves a moderados o ser tan grave y prolongado que se vuelve incapacitante.

Hay una diferencia entre ser un perfeccionista (por ejemplo, alguien que busca resultados perfectos o un rendimiento impecable) y tener un trastorno obsesivo compulsivo. Los pensamientos de una persona con trastorno obsesivo compulsivo no son simplemente preocupaciones excesivas por problemas reales en sus vidas o el placer de tener las cosas limpias u ordenadas de una manera específica.

Causas

Se desconoce la causa del trastorno obsesivo-compulsivo. Las principales teorías son:

  • Biología. El TOC puede resultar del cambios en la química natural del cuerpo o en las funciones cerebrales.
  • Genética. El TOC puede tener un componente genético, pero aún no se han identificado genes específicos.
  • Aprendizaje. Los miedos obsesivos y los comportamientos compulsivos se pueden aprender al observar a los familiares o de forma gradual a lo largo del tiempo.
Factores de riesgo

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar o desencadenar el trastorno obsesivo compulsivo se incluyen los siguientes:

Antecedentes familiares. El hecho de tener padres u otros miembros de la familia con el trastorno puede aumentar el riesgo de desarrollar trastorno obsesivo compulsivo.

  • Acontecimientos estresantes en la vida. Si has experimentado eventos traumáticos o estresantes, tu riesgo puede aumentar. Esta reacción puede, por alguna razón, desencadenar los pensamientos intrusivos, los rituales y el sufrimiento emocional característicos del trastorno obsesivo compulsivo.
  • Otros trastornos de salud mental. El trastorno obsesivo compulsivo puede estar relacionado con otros trastornos de salud mental, como los trastornos de ansiedad, la depresión, el abuso de sustancias o los trastornos de tic.
  • El tiempo excesivo dedicado a los comportamientos rituales.
  • Cuestiones de salud, como la dermatitis de contacto por el lavado frecuente de manos.
  • Dificultad para asistir al trabajo, la escuela o las actividades sociales.
  • Relaciones problemáticas.
  • Mala calidad de vida en general.
  • Pensamientos y comportamiento suicidas.
Prevención

No hay una forma segura de prevenir el trastorno obsesivo compulsivo. Sin embargo, recibir tratamiento lo antes posible puede ayudar a evitar que el trastorno obsesivo compulsivo empeore y altere las actividades y la rutina diaria.

El tratamiento psicoterapéutico de primera elección es la terapia de exposición con prevención de respuesta. La respuesta es mejor cuando predomina el componente compulsivo.

Se persigue conseguir una tolerancia a la ansiedad que conlleva la exposición al estímulo sin tener que recurrir al ritual para mitigarla y de este modo se extingue el sistema de respuesta compulsiva a las obsesiones. En una segunda línea o como apoyo a esta técnica también es útil la terapia cognitiva dirigida fundamentalmente a corregir ideas falsas o sobrevaloradas. Realizar este proceso de transformación personal, es algo que lleva tiempo, pero todo es cuestión de auto-disciplina y fuerza de voluntad. Debes observar una y otra vez si respondes al mundo y a las circunstancias de tu vida con los patrones de auto-exigencia, represión y censura social (con la polaridad hiper-responsable); o si por el contrario lo haces con los patrones de personalidad coherentes con tus prioridades, deseos, y tu verdadera naturaleza.

¿Por qué es tan necesario cambiar esas características de personalidad? Porque cuando se consigue vivir efectuando este cambio en cada situación de cada día, y se mantiene el cambio día tras día, se consiguen dos cosas:

  1. Dejar de generar tensión interna y emociones negativas.
  2. Dejar de reprimir tensión emocional.

Problemas de relaciones

Los problemas con las relaciones sociales comprenden desde la timidez, la falta de habilidades y competencias para encontrar amigos, para mantener buenas relaciones, la ansiedad social o la propia tendencia al aislamiento debido al miedo al rechazo, que puede llegar a convertirse en una fobia social.

De igual forma comprende problemas en las relaciones de cualquier índole como problemas con la pareja, con amistades, con la familia o con compañeros de trabajo. Tener buenas relaciones con los otros beneficia, enriquece y aporta estabilidad emocional. Sin embargo , las relaciones complicadas y difíciles o la ausencia de relaciones sociales pueden predisponer a las personas a padecer malestar emocional.

Las dificultades en nuestras relaciones con los demás son un problema frecuente. La incapacidad de crear vínculos sanos de amistad, familiares o de pareja puede ser con facilidad la antesala de problemas de ansiedad, depresiones, baja autoestima, obsesiones…

Muchas personas encuentran difícil, si no imposible, conocer gente nueva, mantener las relaciones del pasado, comunicarse con la familia o con la pareja, generando situaciones en las que el malestar puede llegar a ser muy intenso.

«Relaciones» es un concepto amplio, que toca todos los aspectos de nuestra vida. De ahí su importancia, Múltiples estudios muestran cómo cuanto mejores sean nuestras relaciones con los demás, mejor es nuestro estado de salud psicológica y emocional.

Muchas patologías tienen un problema de relación detrás, en su origen o su mantenimiento. Ser capaces de reconocer problemas relacionales y tratar de atajarlos puede ser una gran medida de prevención.

 

Cómo solucionar problemas de pareja.

Independientemente del momento vital en el que se encuentre la pareja hay una serie de recomendaciones “universales” que nos van a ayudar en cualquier fase que nos encontremos.

Por tanto, veamos una seria de consejos para cuando se produzcan conflictos en la pareja:

  • Discutir, no pelear. Una de las primeras ideas es desmitificar el hecho de discutir. Mantener discusiones no es sinónimo de una mala relación, pero si es muy importante el cómo discutimos y el evitar que deriven en peleas.
  • Comunicación. Una de las herramientas más potentes de las que dispone la pareja para superar sus diferencias siempre que se utilice de manera adecuada.
  • Hablar de los problemas. Si algo nos preocupa es bueno decírselo a nuestra pareja, pero eligiendo un buen momento en el que ambos estéis en una buena predisposición emocional. Lenguaje no ofensivo. Hay que tener cuidado, ya que las palabras que elijamos pueden abrir profundas heridas.
  • Escucha activa. Si nuestra pareja se siente escuchada y percibe que estamos haciendo esfuerzos por entenderla, ya habremos dado un gran paso hacia la solución del problema.
  • Centrarse en un único tema. Cuando se está discutiendo sobre un asunto debe ser conciso y objetivo, y no derivar hacia otros temas conflictivos y sacar otros “trapos sucios” del pasado para recriminar y aumentar la tensión.
  • Centrarse en la solución del conflicto. Ligado con el anterior, ser constructivos, evitando los reproches, y buscar los aportes necesarios para llegar a una solución satisfactoria y sobre todo conjunta.
  • Respeto. Evitar caer en la falta de respeto. Si se llega al insulto es señal inequívoca que la discusión no va a ser productiva, todo lo contrario.
  • Comunicación no verbal. El contacto físico es importante. El dar por ejemplo un abrazo a tu pareja de manera espontánea puede ser de gran ayuda y poner fin a unos días de tensiones y malhumores. De igual modo, con malas caras o gestos, podemos aumentar nuestro distanciamiento emocional.
  • Evitar arrastrar problemas exteriores a nuestra relación. Es muy común que un conflicto en el trabajo o con amigos, lo traigamos a nuestro hogar y lo hagamos extensible a nuestra relación. De hecho, en muchas ocasiones, se malinterpreta esa confianza y hace que descarguemos nuestra frustración en la pareja. Hay que intentar ser consciente de ello y construir muros, no traer lo malo del exterior a nuestra relación (P. ej. Justo antes de entrar al hogar, respiramos profundamente y dejamos fuera esos problemas que recogeremos y afrontaremos a la mañana siguiente en el lugar preciso).

En resumen, la discusión forma parte de la pareja y se debe trabajar como pareja también en ello. Incluso no siempre va a ser posible llegar a un acuerdo totalmente satisfactorio, pero de poco sirve a largo plazo el imponerse al otro. En el peor de los casos se debe llegar a un acuerdo en el desacuerdo, y a unos mínimos de entendimiento.

¿Qué hacer si tengo problemas para socializar?

Me cuesta relacionarme con las personas ¿qué puedo hacer?

  1. Busca situaciones en las que te sientas cómodo.
  2. Busca y encuentra el origen de tu baja autoestima.
  3. Hazlo, inténtalo aunque puedas fracasar.
  4. Sustituye tus objetivos por valores.
  5. Identifica tus fortalezas.
  6. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales.
  7. Sepárate de tus miedos.
  8. Perdónate a ti mismo, practica la autocompasión.
  9. Apóyate en personas de tu confianza.
  10. Aprende técnicas para la gestión del estrés y la ansiedad social.
  11. Fortalece tus habilidades sociales: comunicación, asertividad, gestión emocional.

Tanto la terapia de pareja como de forma individual con un profesional es de suma importancia a la hora de afrontar problemas en las relaciones con los demás.

Autoestima

¿Qué es la autoestima en psicología?

La autoestima corresponde a la valoración positiva o negativa que uno hace de sí mismo. Es la predisposición a saberse apto para la vida y para satisfacer las propias necesidades, el sentirse competente para afrontar los desafíos que van apareciendo y merecedor de felicidad.

Las personas que se encuentran a gusto consigo mismas suelen sentirse bien en la vida, son capaces de aceptar, afrontar y resolver con seguridad las dificultades de la vida y las responsabilidades que ésta les plantea. Sin embargo, la baja autoestima es una fuente permanente de inseguridad e insatisfacción personal y se considera como un importante factor de riesgo para el desarrollo de numerosos problemas psicológicos tales como trastornos de la alimentación, depresión, ansiedad, entre otros.

¿Cómo se puede trabajar la autoestima?
  1. Busca y encuentra el origen de tu baja autoestima.
  2. Hazlo, inténtalo aunque puedas fracasar.
  3. Sustituye tus objetivos por valores.
  4. Identifica tus fortalezas.
  5. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales.
  6. Sepárate de tus miedos.
  7. Perdónate a ti mismo, practica la autocompasión.

La terapia transpersonal concibe a las personas más allá de los conceptos psicológicos tradicionales, otorgándole un sentido más espiritual y trascendental, con el objetivo de sanar heridas y tener la posibilidad de disfrutar de una vida mucho más plena y feliz.

El enfoque de esta rama de la psicología está basado en la sabiduría oriental combinada con la conciencia y los conocimientos de la modernidad. El resultado es la capacidad de proporcionar herramientas a los pacientes mucho más poderosas para hacer frente a los problemas, superarlos y alcanzar ese equilibrio perfecto de paz y armonía.

¿Cómo afrontar una depresión?

10 consejos para afrontar una depresión

Para afrontar una depresión es necesario cuidar la mente, pero también el cuerpo. Algunas de las siguientes recomendaciones pueden ser útiles a la hora de superar esta enfermedad:

  1. Habla y desahógate.

    Elige a un amigo/a o familiar de confianza como confidente, y cuéntale cómo te sientes. Pero ten en cuenta que ellos sufren por ti, por lo que es importante que busques a un profesional sanitario o psicólogo para que intente ayudarte.

  2. No tomes decisiones precipitadas.

    Aplaza las decisiones importantes, como puede ser un divorcio, un cambio de empleo o contraer matrimonio, hasta que te sientas mejor. Y de nuevo, habla sobre ellas con otras personas que conozcan y tengan una visión objetiva de la situación. Otra opción es escribir en un papel cómo te sientes o qué te preocupa: expresarlo en palabras te ayudará reflexionar sobre ello y a ponerlo en perspectiva.

  3. Sé sincero.

    Tanto contigo mismo como con el profesional que te ayude a afrontar tu depresión. No temas contarle tus preocupaciones y miedos ni preguntarle todo lo que necesites. Exprésale de manera franca todo lo que sientes, porque así podrá ayudarte mejor.

  4. Piensa en positivo.

    Mantén la esperanza, muchísimas personas han superado este problema. Plantéate metas realistas y no seas impaciente: la depresión no desaparecerá de manera súbita, sino que, poco a poco, los pensamientos positivos irán reemplazando a los negativos.

  5. No te encierres en ti mismo.

    No te aísles. Aunque no tengas muchas ganas, intenta seguir relacionándote con tus amigos o familiares, pasa tiempo con ellos y mantén tus actividades de ocio habituales siempre que sea posible. Seguir activo te ayudará a conservar una actitud positiva.

  6. Muévete.

    Haz deporte, da un paseo o practica otro tipo de actividades de ocio -como ir al cine o participar en eventos sociales- con las que antes disfrutaras. Respirar aire puro y el movimiento te ayudarán a sentirte mejor física y emocionalmente. También es muy aconsejable que alguna de estas actividades sean en compañía.

  7. Come y duerme bien.

    Aunque no sientas apetito, no descuides lo que comes. Una dieta variada y equilibrada, rica en frutas y verduras, te hará sentirte más fuerte. Así mismo, mantener unos horarios regulares de sueño te ayudará a sentirte más reposado. Si no logras conciliar el sueño, acuéstate igualmente y escucha la radio o ve la televisión, al menos tu cuerpo descansará. Frecuentemente, durante el tratamiento de la depresión, el sueño y el apetito comenzarán a mejorar antes de que su estado de ánimo deprimido desaparezca.

  8. Intenta evitar el estrés.

    En el día a día, clasifica las tareas en grandes y pequeñas y establece prioridades para cometer lo que tienes que hacer sin agobiarte. Recuerda que no pasa nada si no llegas a todo.

  9. No abuses del alcohol u otras drogas.

    No caigas en la tentación de recurrir al alcohol o a otras drogas para sentirte mejor, pues, una vez se haya disipado el efecto de relajación o euforia que provocan estas sustancias, los sentimientos de tristeza y desesperanza se volverán más intensos.

  10. Cumple el tratamiento médico.

    Acude a todas las citas que tengas con tu doctor, bien sea el psicólogo, el médico de cabecera o un especialista. Sigue sus recomendaciones y, en caso de que te prescriba antidepresivos, es muy importante que sigas las instrucciones, que tomes todas las dosis con exactitud y que no interrumpas el tratamiento por tu cuenta.

Hipnosis clínica

La hipnosis clínica es una intervención valiosa en el tratamiento de una amplia variedad de problemas psicológicos y médicos.
Es utilizada por los profesionales de la salud con formación para ello como los psicólogos, médicos psiquiatras…
Hay estudios que demuestran que la psicoterapia combinada con hipnosis es muy eficaz y acorta las terapias, aumentando el rendimiento de cualquier psicoterapia porque utilizando el estado hipnótico, el paciente puede lograr acceder a sus recursos más inconscientes y a la motivación necesaria para usarlos.
La eficacia de la hipnosis está bien establecida en la clínica, especialmente en el manejo del dolor, trastornos del sueño, obesidad, enuresis infantil, dejar de fumar, adicciones, depresión, ansiedad.
En nuestro cerebro, una zona particular parece jugar un papel clave, el córtex cingulado anterior. Los estudios en neuroimagen muestran que esta pequeña zona, situada en la unión de nuestros dos hemisferios cerebrales, se activa de manera particular en hipnosis.
La hipnosis es una técnica carente de riesgos.
Pero sí decir que tiene que ser utilizada por profesionales.

Terapia de LNT